La madre tenía aferrado al bebé al pecho cuando los equipos de
rescate llegaron hasta ellas y trataban de sacarla, así como una abuela,
que también estaba aún con vida.
"Estoy tan emocionada. ¿Qué puedo decir? Que Dios les ayude", dijo la
otra abuela de la pequeña, Sevim Yigit, a Reuters, con los ojos llenos
de lágrimas de alegría.
Mientras hablaba, un trabajador de los equipos de rescate se
inclinaba hacia ella para tranquilizarla: "Vamos a sacarlas pronto".
No había ninguna información sobre el padre, que también estaba en el edificio cuando se derrumbó.
La abuela dijo que la niña, de nombre Azra, nació hace dos semanas.
La gran multitud congregada en la zona aplaudió cuando uno de los
trabajadores de rescate apareció sosteniendo con cuidado al bebé en los
brazos. Los aliviados familiares se adelantaron mientras la niña era
llevada a una ambulancia.
"Llevamos esperando casi 48 horas", dijo un primo adolescente, cuya
madre también había desaparecido. "Espero que mi madre y mi tía sean
rescatadas también".
La familia llevaba atrapada desde que el bloque de apartamentos, de
varios pisos, se derrumbó cuando se produjo el terremoto de magnitud 7,2
el domingo por la tarde.
Uno de los lados del edificio quedó reducido a un montón de
escombros, mientras que el otro, inclinado, era sostenido por una grúa
mientras la operación de rescate seguía en marcha.
La cifra oficial del terremoto del domingo se elevó el martes a 366,
pero muchas personas siguen desaparecidas bajo los escombros en ciudades
y pueblos en el extremo noreste del lago Van, el mayor de Turquía,
cerca de la frontera con Irán.
En Ercis, una ciudad de 100.000 personas, fue donde más edificios se derrumbaron.
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