Un grupo de
combatientes del nuevo régimen libio consiguió penetrar este martes en
el centro de la ciudad de Sirte, donde rastreaban las casas y las calles
antes de tomar el control del sector, según un corresponsal de AFP en
el lugar.
Un grupo de reconocimiento de unos 30 combatientes entró a la plaza
central, sin encontrar resistencia por parte de los elementos fieles al
derrocado líder Muamar Gadafi.
Sin embargo, se escuchaban disparos desde otros sectores.
Los combatientes que actuaban como exporadores iban avanzando casa por casa y a cubierto para protegerse de los francotiradores.
Luego de derribar a hachazos las puertas de las casas verificaban la
eventual presencia de combatientes, encontrando a veces uniformes
militares abandonados y restos de comida.
El grueso de las fuerzas del Consejo Nacional de Transición (CNT),
surgido de la rebelión, se encontraba en la mañana a menos de 1 km de la
plaza central, y sus miembros estaban reagrupándose antes de atacar.
La toma total de esta plaza permitirá al CNT anunciar el control de la ciudad aunque subsistan algunos focos de resistencia.
Por otro lado,decenas de civiles a bordo de diversos vehículos
pasaban este martes en la mañana por el puesto de control de Shumayh, a
unos 30 kilómetros de Bani Walid, ante la inminencia de combates entre
partidarios y adversarios de Muamar Gadafi, según un periodista de AFP
en la zona.
Según combatientes instalados en este retén, entre 20 y 25 vehículos de civiles habían pasado por allí en la mañana.
"Dicen que habrá combates. En la ciudad no hay médicos, ni agua ni
electricidad", afirmó un jefe de familia al volante de un automóvil con
cuatro mujeres que llevaban el velo musulmán.
Según dijo, aún hay "más de 20.000 civiles en la ciudad de Bani Walid, situada a 170 kilómetros al sureste de Trípoli.
"Hay mercenarios y milicianos en las calles", agregó este hombre, que
llevaba a los miembros de su familia a Nasmah, a unos 50 km al oeste de
la ciudad donde existe un campamento de refugiados.
Detrás de él, en la fila de vehículos, había una camioneta cargada de
colchones y de equipos electrodomésticos, y otra repleta de ovejas.
Los combatientes del Consejo Nacional de transición (CNT), nuevo
poder en Libia, distribuían jugos de fruta y galletas a las familias que
huían de la ciudad.
Paralelamente, los comandantes partidarios del CNT en la región
trataban de poner orden entre sus tropas antes de una nueva ofensiva.
El domingo, los elementos fieles al CNT pagaron cara su
desorganización, cuando por falta de coordinación en sus operaciones
debieron abandonar el aeropuerto que acababan de tomar, mientras
registraban 17 muertos y más de 80 heridos en sus filas.
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