jueves, 24 de noviembre de 2011

Calma en las calles de El Cairo mientras el Ejército pide perdón

EL CAIRO (Reuters) - Una tregua nocturna entre policías antidisturbios y manifestantes egipcios logró el jueves calmar una violencia que se ha cobrado 39 muertos en cinco días, pero los ocupantes de la plaza Tahrir de El Cairo prometieron quedarse hasta que el Ejército entregue el poder.


El consejo militar en el poder en Egipto, que ha prometido que las elecciones parlamentarias comenzarán el lunes como estaba previsto, dijo que estaba haciendo todo lo que podía para "evitar la repetición de estos acontecimientos".
En un comunicado, pidió perdón, dio el pésame y ofreció compensaciones a las familias de los muertos, y prometió una investigación para averiguar quién estaba detrás de los disturbios.

Manifestantes en Tahrir dijeron que la tregua duraba desde medianoche. Al amanecer, la zona estaba tranquila por primera vez en días.

"Desde alrededor de la medianoche o 1 de la mañana no ha habido más enfrentamientos. Nosotros estamos aquí para asegurarnos de que nadie atraviesa el cordón", dijo Mohamed Mustafa, de 50 años, entre un grupo que bloqueaba una calle que llevaba al Ministerio del Interior, escenario de gran parte de los incidentes violentos.

El grupo vigilaba una barricada hecha de una verja de metal rota, una cabina telefónica caída y parte de una farola.
Al otro lado de la calle, llena de cristales rotos, trozos de cemento y montones de basura, al menos dos vehículos blindados de transporte militar bloqueaban la vía. El grupo de Mustafa dijo que la policía estaba en la primera línea, y detrás de ellos el Ejército.

Filas de manifestantes de Tahrir se encargaban de barreras similares para bloquear el acceso a la calle Mohamed Mahmud, escenario de reiterados enfrentamientos.

"Hemos creado un espacio separado de la policía. Estamos aquí para asegurarnos de que nadie lo viole", dijo Mahmud Adly, de 42 años, parte de un cordón humano de cuatro filas.
DESAFÍO AL GOBIERNO MILITAR

Las protestas ininterrumpidas en El Cairo y otras ciudades suponen el mayor desafío a los gobernantes del Ejército de Egipto desde que el consejo encabezado por el mariscal de campo Mohamed Husein Tantawi sucedió a Hosni Mubarak, derrocado el 11 de febrero por un levantamiento popular.

Las manifestaciones parecen haber polarizado los egipcios, muchos de los cuales temen que los disturbios prolonguen el estancamiento económico que ha agudizado la pobreza de millones de personas. A pocas calles de Tahrir, los egipcios iban al trabajo con normalidad.

Una pancarta en la plaza Tahrir decía: "El mariscal y la policía quieren encender al país. La gente quiere derrocar al mariscal".
Las miles de personas que atestaban la plaza seguían decididas a librar a Egipto de régimen militar. "Él se va, nosotros no", decía otra pancarta en referencia a Tantawi.

La televisión Al Yazira dijo que el ministro del Interior, Mansur el-Esawy, había propuesto al consejo militar posponer las elecciones. No fue posible verificar inmediatamente la información.

"Hasta ahora, las elecciones siguen según lo previsto, pero esto podría cambiar si la tregua se rompe", dijo a Reuters una fuente de seguridad. "El sábado será el último día para dar marcha atrás en las elecciones".
Estados Unidos y países europeos, alarmados por la violencia de los últimos días, han instado a Egipto a seguir adelante con las que han sido calificadas como las primeras elecciones libres en décadas.

El Ejército y los Hermanos Musulmanes, que prevén tener buenos resultados en las elecciones, dicen que deben seguir adelante, pero muchos de los manifestantes son reacios a confiar en el Ejército para supervisar una votación limpia y critican a los Hermanos por su estrategia de ganar escaños en el Parlamento.

El consejo militar prometió en un principio volver a los cuarteles en un plazo de seis meses, pero después fijó un calendario para las elecciones y la elaboración de una nueva Constitución que le habría mantenido en el poder hasta finales del año que viene o principios de 2013.

Tantawi prometió esta semana celebrar unas elecciones presidenciales en junio que podrían despejar el camino para un traspaso a un gobierno civil, pero los manifestantes, indignados por los intentos del Ejército de protegerse legalmente de un futuro control civil, no están convencidos.

"El consejo militar debe irse y entregar el poder a los civiles. No quieren irse para que su corrupción no quede expuesta", dijo el estudiante Ahmed Esam, de 23 años.
Dijo que se unió a las protestas cuando vio la policía antidisturbios golpear a manifestantes pacíficos el sábado. "Todo es como en el tiempo de Mubarak", afirmó.
ZONA DE BATALLA URBANA
Por ahora, las líneas de frente cerca del Ministerio del Interior, un símbolo de la odiada policía de seguridad de Mubarak, han permanecido tranquilas.
"Queremos poner fin a estos enfrentamientos, hay gente muriendo", dijo el manifestante Osama Abu Seree, de 30 años.

Antes de que comenzara la tregua, la policía antidisturbios disparó un aluvión de gases lacrimógenos contra los manifestantes. Decenas de jóvenes, tosiendo y respirando con dificultad, daban bandazos por las calles situadas alrededor de la plaza Tahrir tratando de escapar del humo.

En una clínica improvisada cerca de Tahrir, el médico Tareq Salem dijo que cuatro personas habían muerto allí el miércoles, dos heridas de bala y dos por asfixia. Dijo que tres médicos voluntarios habían muerto desde que había comenzado la violencia.

Esawy dijo a la televisión estatal que las fuerzas de seguridad sólo habían disparado gases lacrimógenos, pero hubo gente no identificada disparando desde tejados cerca de Tahrir.

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