PARIS (AP) — El ex dictador panameño Manuel Noriega, que ha estado
detrás de rejas por más de dos décadas en Estados Unidos y Francia,
podría estar a punto de volver a su país, pero directamente a otra celda
en una prisión.
Un tribunal de apelaciones decidirá el miércoles
si concede la extradición a pedido de Panamá, que proyecta juzgar al
anciano ex militar otrora el hombre fuerte de su país, en su última fase
de una compleja odisea legal.
Amigos y enemigos por igual temen
que Noriega pueda morir en una prisión francesa, principalmente aquéllos
que combatieron sus abusos de derechos humanos durante su régimen de
1983-1989. Quieren ver que se le haga justicia en su propio país.
Noriega,
otrora colaborador de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el
hombre fuerte de Panamá durante la década del 80, incomodó a Estados
Unidos después que se convirtió en aliado del cartel de narcotraficantes
de Medellín, Colombia.
En los días en que menguaba la Guerra
Fría, Noriega fue visto por el gobierno del ex presidente estadounidense
Ronald Reagan como un aliado clave contra el gobierno sandinista de
izquierda en Nicaragua. Pero él eventualmente se separó de Washington.
A
finales de 1989, el presidente estadounidense George H.W. Bush ordenó
una invasión para derrocar a Noriega. El dictador se atrincheró en la
embajada del Vaticano en Panamá y las fuerzas estadounidenses lo
asediaron con música incesante de rock hasta que se rindió en enero de
1990.
Fue llevado a Miami y lo acusaron de ayudar al cártel de
Medellín a introducir toneladas de embarques de cocaína a Estados
Unidos. Un jurado lo declaró culpable en 1992 de ocho de los 10 cargos y
fue condenado a 17 años de prisión.
Después de terminar su
sentencia en Estados Unidos se quedó en un limbo legal en Miami de 2007 a
2010, cuando Francia emitió una solicitud de último minuto para ser
extraditado y enfrentar cargos por lavado de dinero. Fue declarado
culpable y condenado a siete años tras las rejas.
Panamá quiere
que Noriega regrese a cumplir dos penas en prisión de 20 años tras ser
sentenciado en ausencia por malversación, corrupción y asesinato.
El
ex dictador está acusado de asesinar a opositores, entre ellos a Moisés
Giroldi, un comandante militar que encabezó una fallida rebelión dos
meses antes de la invasión estadounidense, y a Hugo Spadafora, cuyo
cuerpo decapitado fue encontrado en la frontera con Costa Rica en 1985.
La extradición especialmente compleja de interpretar porque Estados Unidos, como el país que autorizó la transferencia inicial a Francia, tuvo que dar su consentimiento para que él fuera trasladado a Panamá.
Francia se ha negado a extraditarlo por los cargos de asesinato, obligando a Panamá a revisar su solicitud y colocando a Noriega otra vez en tierra de nadie en términos legales mientras tres países allanan las sutilezas de una transferencia.
Mientras tanto, Noriega se ha debilitado físicamente y se prevé que el miércoles comparezca en la audiencia en silla de ruedas, dijo su abogado. Ahora tiene unos 70 años, aunque no se conoce su edad con exactitud.
Tres condenas en ausencia dictadas en Panamá se ciernen sobre su cabeza, que conllevan a penas combinadas de 60 años de prisión por cargos de homicidio, corrupción y malversación de fondos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario