jueves, 1 de diciembre de 2011

La violencia continúa en Siria y provoca otros 13 muertos, seis de ellos civiles

Pese a las presiones internacionales, a las que Turquía añadió este miércoles sanciones económicas y financieras, la represión continúa en Siria, donde seis civiles murieron por disparos de las fuerzas de seguridad, que perdieron a su vez en enfrentamientos a siete de sus miembros.


Seis civiles, entre ellos un adolescente de 12 años, murieron este miércoles por disparos de las fuerzas de seguridad en la región de Idleb, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en Gran Bretaña.

Al mismo tiempo, "violentos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y desertores" en Dael, cerca de Deraa (sur) en donde nació el movimiento de protesta a mediados de marzo, dejaron siete muertos entre los uniformados del régimen, según la misma fuente. En paralelo, la televisión pública anunció la liberación de "912 detenidos".

La represión a las protestas dejó más de 3.500 muertos, según un balance de la ONU establecido a principios de noviembre. El lunes, la Comisión Independiente de Investigación sobre Siria, delegada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, publicó un informe en el que concluye que las autoridades sirias cometieron crímenes contra la humanidad en su represión a las manifestaciones.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU se reunirá el viernes en una sesión especial sobre los derechos humanos en Siria a petición de la Unión Europea. Por su parte, Ankara decidió imponer sanciones, después de las que dictó la Liga Arabe contra Siria, que incluyen la suspensión de las transacciones comerciales y de las líneas de crédito con el Gobierno sirio y entre los bancos centrales de Siria y Turquía.

Además, el ministro de Relaciones Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, anunció que Turquía va a suspender su cooperación estratégica con Siria y a bloquear la entrega de armas. Al mismo tiempo, la Organización de Cooperación Islámica (OCI) mantiene este miércoles una reunión extraordinaria en Jedah (oeste de Arabia Saudí) sobre Siria, con la presencia del ministro de Exteriores sirio, Walid Mualem.

El jefe de la OCI, el turco Ekmeledin Ihsanoglu, destacó su rechazo a una internacionalización de la crisis en Siria y recordó su "oposición a una intervención militar" en ese país, aunque señaló que la opción policial ya "probó su fracaso en contener la crisis.

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