viernes, 22 de junio de 2012

Un secuestro en un hotel afgano acaba con al menos 20 muertos

Fuerzas especiales de la policía afgana y de la OTAN pusieron fin el viernes al secuestro de decenas de personas en un exclusivo hotel de Kabul, en un operativo que dejó al menos 20 muertos después de que milicianos talibanes irrumpieran en una fiesta que se realizaba en el lugar. En la imagen, un policía afgano vigila el lugar del ataque el 22 de junio de 2012 en Kabul. REUTERS/Mohammad Ismail
KABUL (Reuters) - Fuerzas especiales de la policía afgana y de la OTAN pusieron fin el viernes al secuestro de decenas de personas en un exclusivo hotel de Kabul, en un operativo que dejó al menos 20 muertos después de que milicianos talibanes irrumpieran en una fiesta que se realizaba en el lugar
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El asalto al hotel con lanzagranadas, chalecos repletos de explosivos y armas automáticas por parte de los extremistas puso nuevamente de relieve que el poder de la insurgencia islamista se mantiene después de una década de guerra.

Hasta 300 personas se encontraban dentro del hotel, ubicado en las afueras de Kabul, junto al lago Qargha, cuando comenzó el ataque. Los huéspedes aterrorizados saltaron a las aguas en la oscuridad para escapar de la carnicería, dijeron responsables oficiales afganos.

El portavoz del Ministerio del Interior, Sediq Sediqqi, dijo que 12 a 15 civiles, dos guardias del hotel y un policía murieron en el tiroteo en el hotel Spozhmai. Cinco atacantes también fallecieron.
El comandante de las fuerzas de OTAN en Afganistán, el general John Allen, dijo que el ataque llevaba la marca del grupo Haqani, ligado a los talibanes.

La incursión, que tuvo en vilo durante 12 horas a las fuerzas de seguridad, mostró una vez más la capacidad de los insurgentes para organizar ataques de alto perfil. La OTAN se prepara para retirar la mayor parte de sus tropas de combate hacia finales de 2014 y dejar a los afganos liderar la lucha contra la insurgencia.
Había manchas de sangre sobre el suelo del hotel y el cuerpo destrozado de un hombre yacía en el jardín. Mujeres y niños se encontraban entre los heridos.

"Escuchamos una fuerte explosión. Tratamos de escapar, pero fuimos rodeados por terroristas suicidas. Nos escondimos detrás de un árbol hasta la mañana. Dios nos protegió", dijo Abdulá Samadi, de 24 años.
Los hombres armados vigilaban de cerca a sus prisioneros, según Samadi.

"Cerca de la madrugada se acercaron a nosotros y tuvimos que saltar al agua. Estuvimos allí hasta las 9 de la mañana y luego la situación mejoró y lentamente nadamos hacia las fuerzas de seguridad ", dijo.

ESCUDOS HUMANOS
El portavoz del Ministerio del Interior dijo que los talibanes usaron a civiles como escudos humanos para defenderse y mantuvieron a cerca de 50 personas como rehenes hasta altas horas de la mañana del viernes.
Las fuerzas especiales de la policía afgana respaldada por tropas de la OTAN liberaron al menos 35 rehenes en una operación que cobró fuerza después de la salida del sol para ayudar a las fuerzas de seguridad a evitar las muertes de civiles en la oscuridad de la noche.

Los talibanes se quejan de que sólo los afganos ricos y extranjeros utilizan el hotel, a unos 10 kilómetros del centro de Kabul, para la "prostitución" y "fiestas salvajes" antes de la jornada religiosa del viernes.
Los talibanes habían amenazado con atacar a más altos cargos del Gobierno y a los afganos ricos, pero el asalto del hotel fue una de las pocas acciones con múltiples rehenes desde el inicio de la guerra, que entra ahora en su décimo primer año.

Para el presidente Hamid Karzai atacar un lugar donde la gente va de excursión es una señal de derrota para los enemigos de Afganistán.

"Este es un crimen contra la humanidad porque había mujeres, niños y civiles paseando en el lago. No había un solo soldado ahí", dijo el general Mohamad Zahir, jefe de la unidad de investigaciones de la policía de Kabul.

El lago Qargha es una de las pocas opciones de Kabul para salir un fin de semana. Los restaurantes y hoteles alrededor son populares entre los responsables del gobierno afgano y los empresarios, especialmente en las noches de los jueves.

Los huéspedes del Spozhmai deben pasar por controles de seguridad antes de entrar al hotel, donde las mesas con sombrillas tienen vistas al agua, pero la seguridad es relativamente leve para una ciudad vulnerable a los ataques de militantes.

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