Un conocido líder de los colectivos fue asesinado de un disparo el
miércoles en Caracas durante las protestas contra el presidente Nicolás
Maduro. Los opositores acusaron a los grupos de choque del Gobierno de
comenzar con la violencia que acabó con otros dos fallecidos.
Miembros de los colectivos se acercaron a la televisión estatal para
llamar a la calma y pedir el arresto de Leopoldo López, un prominente
líder de la oposición a quien acusan de incitar al derramamiento de
sangre.
Usando el lema "La Salida", el exalcalde del ala dura de la
oposición ha estado convocando desde hace unas dos semanas a llevar a
las calles el descontento contra la gestión de Maduro, a quien
responsabiliza por la alta inflación, la escasez y la criminalidad que
sufre el país.
Los colectivos surgieron durante el mandato del fallecido Hugo
Chávez como los autoproclamados "guardianes" de su proyecto para llevar a
Venezuela por la senda del socialismo.
Desde brindar seguridad en sus comunidades hasta pedir apoyo para
los planes sociales del Gobierno, funcionan como una extensión informal
del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en el poder.
Son una parte esencial de la maquinaria electoral del Gobierno
porque pueden movilizar votantes a última hora para ayudar a inclinar la
balanza a su favor en elecciones reñidas. Pero a veces han sido
acusados de intimidar a opositores en los centros de votación.
Los colectivos manejan librerías, grupos de estudio, campamentos de
verano para niños y dan café a los pensionistas como muestra de su
dedicación genuina a la comunidad donde viven. Y frecuentan los mítines
oficialistas para mantener a grupos opositores a raya.
Maduro, el sucesor de Chávez, dijo que conoció al líder de uno de
los colectivos que falleció la víspera, Juan "Juancho" Montoya, desde
muy joven en la barriada llamada 23 de enero.
"Era un combatiente, un compatriota y un camarada", dijo a Reuters
Glen Martínez, líder del colectivo Radio 23. "Juancho era nuestro
hermano y amigo. La paz no puede estar sobre la justicia, o sea, sin
justicia no habrá paz".
Los colectivos estás repartidos por todo el país y probablemente
sólo sumen unos pocos miles de miembros; sin embargo, los grupos más
numerosos pueblan el aguerrido 23 de enero.
En 1989, este barrio fue uno de los centros neurálgicos de las
protestas que sacudieron al país petrolero, conocidas como "caracazo".
Desde el 15 de marzo del año pasado, alberga los restos de Hugo Chávez.
La seguridad allí está prácticamente en manos de los colectivos:
algunos establecen retenes armados por las noches, con radios en las
manos y detienen a los coches que transitan la zona para interrogarlos.
A pesar de su apoyo incondicional, su abierta agresividad puede
suponer una pesadilla de relaciones públicas para las autoridades.
Los colectivos han sido acusados de agredir a personal de las
cadenas de televisión opositoras, de enviar amenazas de muerte a
periodistas, e incluso de atacar la residencia del embajador del
Vaticano en 2009 después de que Chávez acusara a la Iglesia Católica de
entrometerse en política.
"Son grupos paramilitares armados por el Gobierno que estaban
protegidos por un grupo de funcionarios uniformados", dijo el opositor
Leopoldo López a Reuters después de los disturbios del miércoles.
El fallecido Montoya había dicho en una entrevista el año pasado con
Al Yazira que si la oposición derrotaba a Maduro en las presidenciales
de abril, ellos no aceptarían el resultado.
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