viernes, 14 de febrero de 2014

14/2/2014 La violencia en Venezuela pone el foco sobre los "colectivos" radicales

CARACAS (Reuters) - El estallido de violencia esta semana en Venezuela puso de nuevo en el centro de atención a grupos de militantes conocidos como "colectivos", que aseguran ser defensores del socialismo revolucionario pero que para sus detractores son sólo matones motorizados.


Un conocido líder de los colectivos fue asesinado de un disparo el miércoles en Caracas durante las protestas contra el presidente Nicolás Maduro. Los opositores acusaron a los grupos de choque del Gobierno de comenzar con la violencia que acabó con otros dos fallecidos.

Miembros de los colectivos se acercaron a la televisión estatal para llamar a la calma y pedir el arresto de Leopoldo López, un prominente líder de la oposición a quien acusan de incitar al derramamiento de sangre.

Usando el lema "La Salida", el exalcalde del ala dura de la oposición ha estado convocando desde hace unas dos semanas a llevar a las calles el descontento contra la gestión de Maduro, a quien responsabiliza por la alta inflación, la escasez y la criminalidad que sufre el país.

Los colectivos surgieron durante el mandato del fallecido Hugo Chávez como los autoproclamados "guardianes" de su proyecto para llevar a Venezuela por la senda del socialismo.

Desde brindar seguridad en sus comunidades hasta pedir apoyo para los planes sociales del Gobierno, funcionan como una extensión informal del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en el poder.

Son una parte esencial de la maquinaria electoral del Gobierno porque pueden movilizar votantes a última hora para ayudar a inclinar la balanza a su favor en elecciones reñidas. Pero a veces han sido acusados de intimidar a opositores en los centros de votación.

Los colectivos manejan librerías, grupos de estudio, campamentos de verano para niños y dan café a los pensionistas como muestra de su dedicación genuina a la comunidad donde viven. Y frecuentan los mítines oficialistas para mantener a grupos opositores a raya.

Maduro, el sucesor de Chávez, dijo que conoció al líder de uno de los colectivos que falleció la víspera, Juan "Juancho" Montoya, desde muy joven en la barriada llamada 23 de enero.

"Era un combatiente, un compatriota y un camarada", dijo a Reuters Glen Martínez, líder del colectivo Radio 23. "Juancho era nuestro hermano y amigo. La paz no puede estar sobre la justicia, o sea, sin justicia no habrá paz".

Los colectivos estás repartidos por todo el país y probablemente sólo sumen unos pocos miles de miembros; sin embargo, los grupos más numerosos pueblan el aguerrido 23 de enero.

En 1989, este barrio fue uno de los centros neurálgicos de las protestas que sacudieron al país petrolero, conocidas como "caracazo". Desde el 15 de marzo del año pasado, alberga los restos de Hugo Chávez.

La seguridad allí está prácticamente en manos de los colectivos: algunos establecen retenes armados por las noches, con radios en las manos y detienen a los coches que transitan la zona para interrogarlos.

A pesar de su apoyo incondicional, su abierta agresividad puede suponer una pesadilla de relaciones públicas para las autoridades.

Los colectivos han sido acusados de agredir a personal de las cadenas de televisión opositoras, de enviar amenazas de muerte a periodistas, e incluso de atacar la residencia del embajador del Vaticano en 2009 después de que Chávez acusara a la Iglesia Católica de entrometerse en política.

"Son grupos paramilitares armados por el Gobierno que estaban protegidos por un grupo de funcionarios uniformados", dijo el opositor Leopoldo López a Reuters después de los disturbios del miércoles.

El fallecido Montoya había dicho en una entrevista el año pasado con Al Yazira que si la oposición derrotaba a Maduro en las presidenciales de abril, ellos no aceptarían el resultado.

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