VALENCIA, Venezuela (AP) — La ciudad venezolana de
Valencia estaba de duelo el viernes por la muerte de una reina de
belleza estudiantil, quien falleció durante una de las protestas
políticas que convulsionan el país, víctima de la violencia
indiscriminada que según la oposición ejercen los partidarios del
presidente Nicolás Maduro para acallar la disensión.
Según sus
amigos y familiares, Génesis Carmona, de 22 años y ex Miss Turismo del
estado central de Carabobo, fue baleada el martes por miembros de las
milicias armadas conocidas como "colectivos", que abrieron fuego sobre
una manifestación en Valencia el martes.
Era una de las seis
personas que se sabe murieron en los enfrentamientos desde el 12 de
febrero. Fue enterrada el viernes después de una misa privada.
El
gobierno dijo que investiga el incidente y Maduro afirmó en una
conferencia de prensa el viernes que expertos en balística han dejado
"bien establecido" que el disparo provino de los manifestantes
opositores. Los asistentes a la misa privada y funeral de Carmona
dijeron que no hay dudas de qué lado disparó.
"Ese día quiso salir
a luchar por su país. Bueno, miren lo que le costó por andar con una
bandera y un pito luchando por sus derechos. (La mataron) mercenarios,
mi amigo, porque son mercenarios. Son gente pagada por el gobierno que
nos están matando", dijo José Gil, un tío de Carmona.
La violencia
provocó el viernes la condena del grupo de defensa de derechos Human
Rights Watch, con sede en Estados Unidos, que dijo: "Las fuerzas de
seguridad de Venezuela han usado
excesivamente la fuerza contra los
manifestantes en varias ocasiones desde el 12 de febrero de 2014, como
golpizas a detenidos y disparar contra multitudes de personas
desarmadas".
El informe agregó que "el gobierno ha censurado a los
medios noticiosos, bloqueado un canal de televisión y amenazado con
enjuiciar a medios por su cobertura de la violencia".
Por su
parte, el Departamento de Estado norteamericano emitió el viernes una
advertencia a sus ciudadanos en Venezuela para que "se mantengan
alejados de todas las áreas de problemas civiles".
La gente en la
ceremonia que había participado de la manifestación del martes dijeron
haber visto a medio centenar de hombres en moto disparar con armas
cortas directamente contra la marcha de unas 3.000 personas, lo que
provocó pánico y una huida generalizada.
"Estábamos protestando pacíficamente y fue como una guerra", dijo el universitario Emilio Morillo, de 18 años.
Kendry
Gill, estudiante de Derecho que también estuvo en la marcha, dijo que
nueve personas sufrieron heridas, entre ellas una joven que estaba
hospitalizada y en estado crítico con un balazo en un pulmón.
"Fue una emboscada, prácticamente", dijo Gill. "Somos pacíficos, no tenemos armas".
Carmona,
que cursaba el último año de Mercadotecnia en Valencia, no tenía
intereses políticos, dijeron amigos y familiares. Fue a la manifestación
debido al estado lamentable de la economía venezolana luego de 15 años
de políticas inspiradas en el socialismo y que su madre estaba con ella.
"No
tenemos alimentos, no tenemos leche, no tenemos comida para los
niños... Es horrible lo que está pasando en nuestro país", dijo Gil.
"Por eso salió a protestar".
Al menos seis personas han muerto
durante las protestas que remecen a este país sudamericano desde las
manifestaciones masivas del 12 de febrero en la capital, en las que
murieron tres personas, entre ellas un partidario del gobierno. La
muerte de Carmona, que el mismo Maduro deploró en un discurso por la
cadena de televisión, ha repercutido en todo el país, entre otras
razones porque era una reina de belleza en el país orgulloso de tener
más ganadoras de Miss Universo que cualquier otro en el mundo.
Se acrecientan los temores de una escalada de la violencia cuando la oposición convoca a nuevas manifestaciones el sábado.
El
gobierno dijo el jueves que enviaría paracaidistas a una zona
fronteriza agitada por feroces enfrentamientos entre la policía y los
manifestantes. La oposición acusa a las fuerzas de seguridad de
convertir muchas partes del país en zonas de fuego libre para acallar a
un movimiento renovado que cuestiona el régimen socialista.
La
situación es particularmente grave en el estado occidental del Táchira,
fronterizo con Colombia, donde las manifestaciones y los choques con la
policía y la Guardia Nacional han trastornado la vida en San Cristóbal,
la capital.
El ministro del Interior, Miguel Rodríguez Torres
anunció el jueves que enviaría un batallón de paracaidistas al Táchira
para imponer la calma.
"Esas unidades van a permitir que la
logística de la ciudad funcione, que lleguen alimentos, que la gente
pueda circular y normalizar la vida", dijo Rodríguez Torres en San
Cristóbal.
El vicealcalde de San Cristóbal, el opositor Sergio
Vergara, rechazó esas declaraciones. Dijo que el gobierno causó los
trastornos al reprimir manifestaciones que hasta entonces habían sido
pacíficas y que había interrumpido servicios vitales en la ciudad, como
el transporte público e Internet.
Enviar 6.000 efectivos militares
a una ciudad de 600.000 habitantes "es parte de una campaña represiva
que realiza el gobierno en todo el país", dijo Vergara.
Efectivos
de la Guardia Nacional y miembros de las milicias progubernamentales han
salido a las calles de Caracas y otras ciudades, donde dispararon a
mansalva, en incidentes reiterados de violencia nocturna.
Henrique
Capriles, candidato presidencial de una coalición opositora, acusó al
gobierno de estar "reprimiendo salvajemente" a la gente, hasta el punto
de irrumpir en las casas de apartamentos para arrestar a supuestos
golpistas.
"¿Qué quiere el gobierno, una guerra civil?", preguntó Capriles en conferencia de prensa el jueves.
Mientras
varias manifestaciones de miles de personas han sido pacíficas, grupos
menores han lanzado bombas incendiarias y piedras y han bloqueado las
calles con barricadas en llamas. La policía ha respondido con gases
lacrimógenos, proyectiles de caucho y chorros de agua, además de ataques
de hombres armados que aparecen en motos.
Los enfrentamientos con
las autoridades y las persecuciones de activistas opositores se
producen de noche. Durante el día, Caracas lucía normal: los negocios y
las tiendas estaban abiertas y la gente se dedicaba a sus actividades
habituales, aunque almacenaba productos de primera necesidad.

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