CARACAS (Reuters) - La violencia vinculada a las
protestas contra el Gobierno se ha cobrado otras dos víctimas en la
polarizada Venezuela, donde seguidores y adversarios del presidente
Nicolás Maduro llamaron el sábado a la paz en masivas manifestaciones.
Una estudiante de 23 años, Geraldine Moreno, murió el sábado en un
hospital del central estado de Carabobo a consecuencia de las heridas de
perdigones que sufrió en la cara cuando la Guardia Nacional dispersó
una manifestación opositora el miércoles en el municipio de San Diego.
"Nos dijeron que ya no había nada que hacer", dijo a un diario local su madre, Rosa Orozco.
El anuncio de su fallecimiento se suma a la de Santiago Pedroza, un
trabajador de supermercado de 29 años que murió la noche del viernes
degollado por un cable puesto en una barricada improvisada en el este de
Caracas cuando se desplazaba en su motocicleta.
"Iba a su hogar y no vio la guaya (cable) en la oscuridad (...) Lo
degolló en el sitio", dijo el ministro del Interior de Venezuela, Miguel
Rodríguez, a la televisión estatal.
Tanto el Gobierno como la oposición han lamentado las víctimas de la
violencia que se ha recrudecido en las últimas semanas y, entre
acusaciones a sus adversarios de promoverla, hicieron el sábado
llamamientos a la paz en las nutridas manifestaciones.
MUESTRAS DE OFICIALISMO Y OPOSICION
En Caracas, miles de partidarios de Maduro marcharon por el centro
de la ciudad hacia el palacio de Gobierno de Miraflores, ondeando
banderas de Venezuela, en una movilización "por la paz y la vida".
Al final de la marcha, el presidente llamó a sus partidarios a
rechazar la violencia y volvió a insistir en que lo que buscan sus
enemigos es derrocarle. "Hemos tenido que padecer 15 años de intentos de
golpe de Estado", afirmó haciendo referencia a los años de gobierno del
"chavismo".
Mientras tanto, adversarios a Maduro se congregaron en la plaza de
Altamira, un tradicional baluarte de las protestas contra el Gobierno en
el este de la ciudad, tras la celebración de un mitin cerca del lugar
en el que dieron discursos los principales líderes de la oposición.
Al atardecer del sábado, grupos de jóvenes opositores arrojaban
piedras contra policías antidisturbios en las inmediaciones de esa
plaza, mientras que las fuerzas de seguridad respondían con gases
lacrimógenos, según testigos de Reuters, en una escena que se ha
repetido en días anteriores.
El opositor Henrique Capriles, gobernador del estado Miranda, que
abarca a buena parte de la capital, dijo previamente refiriéndose a
Maduro: "No te acepto ni te aceptará nadie, los venezolanos que piensan
distinto no son fascistas".
En la occidental San Cristóbal, capital del estado andino de Táchira
en la frontera con Colombia, una marcha opositora se desarrolló sin
contratiempos, aunque una fuente denunció ataques tras el final de la
manifestación que habrían dejado a cuatro personas con lesiones leves.
Desde principios de febrero, decenas de miles de venezolanos han
salido a protestar contra la alta inflación, la escasez de productos
básicos y la inseguridad de las que culpan a Maduro, quien asumió la
presidencia hace 10 meses tras la muerte por cáncer de su mentor, Hugo
Chávez.
Maduro asegura que adversarios "fascistas" buscan derrocarlo, como
cuando Chávez fue brevemente sacado del poder en un golpe de Estado en
2002, tras meses de protestas.
AL MENOS DIEZ MUERTOS
Los hechos vinculados a la violencia han dejado al menos diez
muertos desde el 12 de febrero, de los cuales seis han sido a causa de
disparos durante protestas, entre ellos la estudiante que falleció el
sábado.
Además, dos muertes más fueron vinculadas por el Gobierno con las
protestas: la de una mujer que sufrió un ataque cardíaco pero tardó en
llegar al hospital por una barricada en Caracas y la de un fiscal que se
estrelló con su coche esquivando un piquete opositor.
Las autoridades también informaron de más de un centenar de heridos
en medio de enfrentamientos a tiros, palos y piedras entre opositores y
adversarios y por la intervención de las fuerzas de seguridad.
La mayor intensidad de las protestas -en la que los estudiantes
universitarios han sido protagonistas- se observó a mediados de la
semana y en los últimos días se ha moderado, aunque en algunos bastiones
opositores se mantenían restos de las barricadas levantadas
previamente.
El Gobierno de Maduro no parece tambalearse por las manifestaciones y
las fuerzas armadas le dieron su total respaldo, a la vez que se
comprometieron a mantener el orden.
Guardias nacionales se han mantenido activos en las calles y
soldados han sido utilizados para reforzar la seguridad en algunas
ciudades.
El líder opositor Leopoldo López, quien encabezó el descontento y
las protestas más recientes, se entregó el martes a la justicia para
afrontar las acusaciones de daños a la propiedad e instigación a
delinquir.
En la manifestación opositora podían verse camisetas con la leyenda
"#leopoldonoestasolo" y pancartas con los nombres de opositores muertos
en las últimas protestas, así como de supuestos agentes de inteligencia
del Gobierno que habrían disparado contra manifestantes.
El viernes, la cadena de televisión estadounidense CNN informó de
que el Gobierno venezolano le había revocado las credenciales de prensa,
aunque más tarde sus corresponsales asistieron a una conferencia de
prensa con el mandatario.
Maduro ha sido criticado por haber ordenado este mes la suspensión
de la señal de canal de noticias colombiano NTN24, que se transmitía por
servicios de TV de pago, acusándolo de incitar a la violencia.
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