Un ambiente de consternación recorre el valle de Santa Cruz, seis
kilómetros al este de Jalapa, Nueva Segovia, tras conocerse del
asesinato de una familia campesina radicado en la comunidad de Santa
María de Dota, Costa Rica.
La noticia que ha alterado la vida apacible de los habitantes, tomó
de sorpresa a los pobladores de Santa Cruz el pasado sábado cuando
participaban de los festejos del Día de la Madre.
Las víctimas del asesinato múltiple son Ramón Suárez Espinoza; su
esposa María Haydée Miranda y los niños Abraham Suárez Miranda, de 11
años y la niña Elena María Suárez Espinoza.
Mientras en la comunidad jalapeña se desconoce si la familia
asesinada será o no repatriada, en Santa de Dota, el Organismo de
Investigación Judicial, OIJ siguió trabajando el domingo en
esclarecimiento del cuádruple crimen.
Investigado por violación
Las investigaciones de la OIJ en conjunto con la Fuerza Pública se extendían a los cantones aledaños (comarcas) sin que hasta el momento haya indicios sobre el paradero del o los asesinos.
Las investigaciones de la OIJ en conjunto con la Fuerza Pública se extendían a los cantones aledaños (comarcas) sin que hasta el momento haya indicios sobre el paradero del o los asesinos.
Las autoridades ticas reportaron que Ramón Suárez Espinoza, tenía una
causa como sospechoso del delito de violación. El Ministerio Público
confirmó que el hombre era investigado por la Fiscalía de Tarrazú por un
caso de violación, según consta en el expediente 14-000147-567-PE.
Mientras tanto, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) mantuvo
total silencio sobre este cuádruple homicidio. Los agentes no quisieron
ahondar sobre un posible nexo de ese caso con los asesinatos.
Escena del crímen
Carlos Hidalgo, vocero de prensa del Ministerio de Seguridad Pública, dijo que los cadáveres de Ramón Suárez y María Haydée Miranda estaban distanciados uno del otro por unos 15 metros y los separaba la quebrada Bandera. Ambos tenían heridas de arma blanca. La mujer estaba semidesnuda, y el hombre, cubierto con hojas de chagüite.
Carlos Hidalgo, vocero de prensa del Ministerio de Seguridad Pública, dijo que los cadáveres de Ramón Suárez y María Haydée Miranda estaban distanciados uno del otro por unos 15 metros y los separaba la quebrada Bandera. Ambos tenían heridas de arma blanca. La mujer estaba semidesnuda, y el hombre, cubierto con hojas de chagüite.
La casa donde ocurrieron los hechos está en una finca propiedad de
Julio Fallas Chavarría y mide 11,000 metros cuadrados. Se ubica a cinco
kilómetros del centro de Santa María, agregó Hidalgo.
Los hermanitos Abraham y Elena María Suárez Miranda, fueron vistos
con vida por última vez el pasado miércoles, refirieron maestros de la
Escuela República de Bolivia en Santa María, cantón de Dota, San José,
donde los menores cursaban segundo y tercer grado.

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