AMÁN (Reuters) - Respondiendo a la creciente indignación mundial por la matanza de al menos 109 personas en una ciudad inquieta, Siria acusó a los rebeldes de llevar a cabo la matanza, en la que han muerto docenas de niños.
Imágenes de cadáveres ensangrentados de menores, yaciendo unos junto a otros tras la matanza en Hula del viernes, provocaron una conmoción en todo el mundo y pusieron en evidencia el fracaso del alto el fuego de hace seis semanas auspiciado por la ONU para poner fin a la violencia.
Las autoridades sirias acusaron a los "terroristas" de la masacre, la peor matanza en los 14 meses de revuelta popular contra el presidente Bashar el Asad, que ha costado cerca de 10.000 vidas.
"Mujeres, niños y ancianos fueron tiroteados. Este no es el sello del heróico Ejército sirio", dijo el portavoz del Ministerio de Exteriores Jihad Makdesi a los periodistas en Damasco.
Activistas de la oposición dijeron que las fuerzas de Asad bombardearon la ciudad de Hula después de una protesta y tras escaramuzas entre tropas y combatientes de la insurgencia suní.
Según los activistas, milicianos conocidos como 'shabbiha', leales al régimen de Asad dominado por miembros de la minoritaria secta alauí, asediaron a docenas de víctimas y las mataron, a algunas con disparos a bocajarro.
Observadores militares y civiles de Naciones Unidas contaron 32 niños menores de diez años entre los al menos 92 muertos el sábado. Se han encontrado más cadáveres desde entonces, dijeron activistas. Los observadores confirmaron el uso de artillería, que solo tienen las fuerzas de Asad, pero no dijeron cómo murieron todas las víctimas.
Países occidentales y estados árabes que se oponen a Asad culparon directamente a Damasco.
El Consejo de Cooperación del Golfo de monarquías dirigidas por suníes acusó a soldados de Asad de abuso de fuerza e instó a la comunidad internacional a "asumir sus responsabilidades para detener el baño de sangre diario en Siria".
La responsable de política exterior de la UE, Catherine Ashton, habló de "acto atroz perpetrado por el régimen sirio contra su propia población civil", en un comunicado difundido el domingo. El jefe del parlamento europeo dijo que se podía calificar de crimen de guerra.
"GOBIERNO DE ASESINATO Y MIEDO"
La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, exigió que los responsables de la masacre rindan cuentas.
"Estados Unidos trabajará con la comunidad internacional para intensificar nuestra presión sobre Asad y sus compinches, cuyo gobierno de asesinato y miedo deben terminar", dijo.
Francia dijo que convocaría al enviado de Siria por la masacre y que pediría una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU en los próximos días.
Emiratos Arabs Unidos pidió una reunión urgente de la Liga Árabe, cuyo presidente, Nabil Elaraby, urgió al Consejo de Seguridad de Estados Unidos a detener la matanza.
Pero no hubo comentarios oficiales inmediatos de Rusia, que junto con China, ha vetado las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que pedían acciones más duras.
Aunque el plan de alto el fuego negociado por el antiguo Secretario General de la ONU Kofi Annan no ha logrado frenar la violencia, Naciones Unidas está a punto de culminar el despliegue de una fuerza de observación de 300 hombres sin armas destinado a vigilar la tregua.
El plan la consolidación del alto el fuego, la retirada de tropas de las ciudades y un diálogo entre el gobierno y la oposición.
Siria califica la revuelta de una conspiración "terrorista" dirigida desde el exterior, una velada referencia a las potencias musulmanas suníes del Golfo que quieren entregar armas a los insurgentes.
Naciones Unidas ha acusado a las fuerzas de Asad y los insurgentes por igual de graves violaciones de los derechos humanos, incluyendo ejecuciones sumarias y torturas.
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