GINEBRA (Reuters) - Irak debería poner fin al extendido
uso de la pena de muerte, cuya aplicación es injusta, está llena de
errores y sólo incentiva la violencia que busca controlar, dijo Naciones
Unidas en un informe divulgado el domingo.
Sesenta personas fueron ahorcadas en Irak hasta agosto
durante este año, y aunque la cifra es mucho menor a las 177 que fueron
ejecutadas en 2013, existen 1.724 reclusos condenados a la pena máxima.
Irak tiende a aplicar la sentencia de muerte en grupos
debido a que el presidente Jalal Talabani se opone a la pena, de modo
que el vicepresidente ordena las ejecuciones cuando éste está fuera del
país, dijo el informe, publicado en conjunto por la misión de la ONU en
territorio iraquí y la agencia de derechos humanos de la organización.
A menudo los jueces emiten sentencias a muerte en base a
testimonios contradictorios o informantes secretos, condenando a
sospechosos que no están al tanto de sus derechos, que pudieron haber
sido torturados o que carecieron de un abogado defensor hasta llegar a
la corte, dijo el reporte.
"Lejos de aplicar justicia para las víctimas de actos
de violencia y terrorismo y sus familias, los errores judiciales
simplemente exacerban los efectos de la criminalidad ante la posibilidad
de ejecutar a una persona inocente, minando cualquier acto de justicia
que las víctimas o sus familias puedan percibir", señaló el informe.
Algunos familiares de los condenados dicen que se les
ha ofrecido la oportunidad de eludir la pena de muerte con la
contratación de un abogado particular por 100.000 dólares, mientras que
muchas mujeres detenidas dicen que fueron arrestadas en lugar de un
pariente varón, agregó el informe.
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