WASHINGTON (AP) —
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tiene la sartén por el
mango en la feroz lucha por la inmigración que está tomando forma, con
el bolígrafo dispuesto a vetar cualquier movimiento republicano para dar
marcha atrás a sus acciones ejecutivas, el respaldo de los demócratas
unidos y los líderes republicanos de las cámaras desesperados por evitar
hablar de un cierre del gobierno o incluso de un juicio político.
Con
la gente a favor de los cambios en el actual sistema migratorio, la
mejor respuesta de los republicanos en el corto plazo parece ser
puramente retórica: lo que el presidente está concediendo es una
amnistía a millones de personas, y excediendo su autoridad
constitucional en el proceso. Más allá de eso, sus esperanzas de
revertir sus políticas parecen estar en una demanda que se prolongaría
años o en las elecciones presidenciales de 2016
Ninguna de estas
opciones satisfaría a los partidarios del Tea Party en el Congreso — o a
los aspirantes a convertirse en el candidato republicano a la
presidencia que compiten por el apoyo de los activistas del partido que
jugarán un papel importante en las primarias y las asambleas electorales
a poco más de un año vista.
"Nosotros, sólo nosotros, lo digo
abiertamente, nosotros, el Senado, estamos esperando en nuestra labor de
frenar a este gobierno sin ley y esta amnistía inconstitucional", dijo
uno de ellos, el senador por Texas Ted Cruz. En sus comentarios en el
pleno del Senado, según su oficina, estaba invocando al antiguo orador
romano Cicerón.
En una parte del discurso que Cruz no mencionó,
Cicerón se refería un decreto del senado romano que pedía que a un
conspirador contra la república "se le de muerte en este instante".
Más
de 2.000 años después, un juicio político en la Cámara de Representante
y un juicio en el Senado parecen los únicos recursos legales
disponibles contra altos crímenes y las faltas menores cometidos por
cualquier presidente.
El presidente de la Cámara, John Boehner, y
el líder del Senado, Mitch McConnell, no quieren ninguna de esas
opciones. Ni están interesados en provocar un cierre del gobierno como
medida para bloquear el gasto necesario para ejecutar los mandatos de
Obama, considerando que es una mala forma de iniciar un nueva era de
dominio republicano de las cámaras.
"Estamos considerando variedad
de opciones. Pero no nos engañemos. Cuando los representantes recién
elegidos por el pueblo asuman sus escaños, emprenderán acciones", dijo
McConnell, que se convertirá en el líder de la mayoría cuando su partido
asuma el control de Senado en enero.
Liderados por Boehner, los
republicanos de la Cámara de Representantes presentaron el viernes una
demanda en la que acusan a Obama de abusar de su autoridad en la
aplicación de la ley de atención sanitaria. Funcionarios dijeron que
podrían haber añadido sus acciones ejecutivas sobre inmigración, pero no
está claro cuánto se demoraría el juicio o quién estará sentado en el
Despacho Oval cuando se celebre.
Mientras tanto, los demócratas
dejaron a un lado sus disputas por el fracaso en las elecciones de mitad
de legislatura. "Las dos últimas semanas no han sido grandes semanas
para nosotros", dijo el congresista por Nueva York Joe Crowley. "El
presidente está a punto de cambiar eso".
El debate político está
en marcha, aunque los dos bandos implicados parecen apelar a diferentes
segmentos del electorado. Las encuestas muestran que el país en su
conjunto y especialmente los hispanos están a favor de que los
inmigrantes permanezcan en el país y trabajen aunque sea de forma
ilegal. Los conservadores tienden a preferir la deportación.
"Los
críticos van a llamarlo amnistía", predijo con acierto el senador Dick
Durbin, demócrata de Illinois, el jueves antes del discurso de Obama.
"Pero como nos ha recordado el senador Rubio, no hacer nada — dejar el
sistema actual como está — es una amnistía".
Se refería al senador
por Florida Marco Rubio, posible aspirante republicano a la presidencia
que lideró la aprobación de un proyecto de ley de inmigración
bipartidista que superó el Senado, por 68 votos frente a 32, en 2013. La
medida incluía una vía para nacionalizar a millones de inmigrantes que
viven ilegalmente en el país.
El mandato de Obama no va tan lejos.
Hace un llamado para suspender la deportación de millones de personas,
pero sin la promesa de una 'green card' que otorga el estatus legal
permanente, y mucho menos la ciudadanía.
Los republicanos también dicen que Obama está renunciando a trabajar con el Congreso para lograr una reforma migratoria.
Los demócratas replican que han pasado unos 17 meses desde que el Senado aprobó la norma bipartidista.
Desde
entonces, los contrarios al proyecto en la Cámara de Representantes han
presionado con éxito a Boehner para impedir que llegue a votarse.
También le arrancaron la promesa de que no permitiría negociaciones que
pudiesen suponer compromisos con el Senado sobre cualquier otra medida
que aliviase las restricciones que pesan actualmente sobre los
inmigrantes.
En las horas previas al anuncio de Obama, los republicanos predecían un mal resultado.
"Esto
es (...) una ayuda importante para los cárteles y otras organizaciones
que controlan las redes de contrabando de México. Y casi con toda
seguridad hará que miles de personas que han cometido delitos en este
país obtengan un estatus de legalidad", dijo el senador por Texas John
Cornyn.
El líder de la mayoría
en el Senado, el demócrata de Nevada Harry Reid, visualizó un resultado
diferente cuando se le preguntó si un futuro presidente republicano
podría revertir las acciones de Obama, que potencialmente haría que los
millones de personas que den un paso adelante ahora para obtener un
permiso de trabajo sean deportados en el futuro.
"Me gustaría desearle suerte a esa persona", dijo Reid.

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