MÉXICO DF (Reuters) -
Las declaraciones de tres detenidos en el caso de la desaparición de 43
estudiantes hace un mes y medio en México apuntan a que los jóvenes
fueron masacrados y sus restos calcinados, en un caso que ha cimbrado al
Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.
El fiscal, Jesús Murillo, mostró
testimonios de los detenidos la semana pasada, pertenecientes a un grupo
de la delincuencia organizada conocido como Guerreros Unidos, quienes
dijeron que ellos se encargaron de llevarse a decenas de personas,
algunas de las cuales murieron asfixiadas.
Luego relataron cómo arrojaron los cuerpos a un basurero e hicieron
una gran hoguera con llantas, madera y gasolina para quemarlos.
"Las confesiones que hemos recabado, aunadas con el resto de las
investigaciones realizadas, apuntan muy lamentablemente al homicidio de
un amplio número de personas en la zona de Cocula", dijo Murillo refiriéndose al municipio vecino a Iguala, la ciudad donde
desaparecieron los estudiantes después de una protesta en la cual fueron
detenidos por la policía."Los tres capturados son miembros de Guerreros Unidos y en su
declaración confesaron haber recibido y ejecutado al grupo de personas
que les entregaron las policías municipales de Iguala y Cocula", añadió
el fiscal en conferencia de prensa.
Estos restos fueron hallados por los investigadores y serán sometidos a pruebas de identificación en Austria, señaló.
Sin embargo, el fiscal dijo que los estudiantes siguen siendo
considerados desaparecidos hasta contar con los resultados de estas
pruebas.
Según las investigaciones, los
jóvenes fueron secuestrados por policías municipales por órdenes del ex
alcalde Iguala, José Luis Abarca, para impedir que los muchachos,
pertenecientes a una escuela rural de magisterio, irrumpieran en un acto
público de su esposa, quien aspiraba a ser la próxima alcaldesa.Abarca, quien fue destituido después de los hechos, y su cónyuge, María
de los Ángeles Pineda, supuestamente operadores de Guerreros Unidos,
fueron capturados el martes en un barrio pobre de la Ciudad de México
tras semanas de ser perseguidos por las autoridades.
Miles de personas han realizado
varias marchas en Guerrero, en otros estados del país y en la Ciudad de
México pidiendo que los estudiantes aparezcan con vida y que los
responsables reciban castigo. Las protestas han tenido eco en otros
países.
Peña se reunió la semana pasada con los padres de los jóvenes y prometió dar resultados.
Más de 100,000 personas han muerto por la violencia ligada al crimen
organizado desde fines del 2006, cuando el ex presidente Felipe Calderón
decidió lanzar al Ejército y policías federales a las calles,
provocando fracturas en los grandes cárteles y mayores enfrentamientos.

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