MÉXICO DF (Reuters)
- El Gobierno de México dijo el domingo que tiene más evidencias de que
los 43 estudiantes desaparecidos en septiembre en el sur del país
fueron masacrados y calcinados tras la identificación de una de las
víctimas, pero expertos forenses recomendaron contar con más pruebas
científicas.
Las pruebas de ADN realizadas en la Universidad de
Innsbruck, en Austria, confirmaron que un "fragmento de tejido óseo"
hallado en un remoto paraje en el sureño estado mexicano de Guerrero
corresponde a Alexander Mora, de 21 años, uno de los estudiantes de
magisterio desaparecidos.
"Esta prueba científica confirma que los restos
encontrados en una de las escenas coincide con la evidencia de la
investigación", dijo el fiscal mexicano Jesús Murillo en un mensaje a
los medios.
"Por convicción personal y por instrucción del propio
presidente de la república, vamos a continuar con esta investigación
hasta detener a todos los culpables", agregó al realizar un balance de
la indagatoria.
Horas después, el reputado Equipo Argentino de
Antropología Forense (EAAF), que colabora en la identificación de los
restos, sugirió en un comunicado que se debe contar con una mayor
evidencia física, más allá de la testimonial, y continuar con la
búsqueda de los desaparecidos. Además, aclaró que no fue testigo del
hallazgo del fragmento que culminó en la identificación.
"En opinión del EAAF, falta aún mayor evidencia física
que una los hallazgos de ambos sitios y los exámenes de los restos, como
el proceso de búsqueda de los desaparecidos, deben continuar", dijo en
un comunicado.
Y más tarde en el puerto de Veracruz, el presidente
Enrique Peña Nieto envió un mensaje de condolencias a la familia de
Alexander Mora, en el marco de la Cumbre Iberoamericana, que reúne a los
líderes de la región.
Hasta el momento, la principal hipótesis de las
autoridades tras la declaración de varios detenidos es que los 43
estudiantes fueron masacrados y sus restos calcinados, en un caso que ha
conmocionado a los mexicanos y sacudido al Gobierno de Peña.
[ID:nL6N0SY05C]
Los jóvenes de la escuela normal rural de Ayotzinapa en
Guerrero, uno de los estados con más violencia y pobreza del país,
fueron tiroteados por policías el 26 de septiembre en la ciudad de
Iguala cuando protestaban con una toma de autobuses, y entregados a
sicarios.
El secuestro de los estudiantes fue ordenado por el
alcalde de Iguala -la tercera mayor ciudad del estado- y su esposa,
señalados como operadores de la organización delictiva Guerreros Unidos,
y son parte de las 80 personas detenidas hasta ahora.
Murillo dijo que 44 policías han sido detenidos y continúa la búsqueda de otros 16.
El crudo incidente ha despertado una fuerte indignación
entre diferentes sectores de la población y ha subrayado el sólido nexo
entre la impunidad, la corrupción y el narcotráfico que han asolado
durante años a la segunda mayor economía de América Latina.
Desde hace semanas, decenas de miles de personas en
varios puntos del país han salido a marchar indignados por el secuestro
de los jóvenes, que habrían sido asesinados y luego quemados en una
hoguera, según declaraciones de detenidos.
"Hay más evidencias que no voy a mencionar en este momento", dijo Murillo en su mensaje.
México lleva años
azotado por la delincuencia organizada, sobre todo desde que el ex
presidente Felipe Calderón (2006-2012) lanzó poco después de asumir el
poder una campaña frontal con un inédito personal militar y policial
desplegado en el terreno.
Más de 100.000 personas han muerto desde finales de 2006, muchas de ellas en masacres de cientos de personas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario