JERUSALÉN (AP) — La policía
israelí disparó y mató a un hombre palestino sospechoso del intento de
asesinato de un activista judío de línea dura en Jerusalén, un incidente
que provocó enfrentamientos entre personas enmascaradas que lanzaron
piedras y agentes antimotines de Israel, amenazando con avivar aún más
las ya considerables tensiones de la ciudad.
Jerusalén ha registrado enfrentamientos casi cada noche entre manifestantes palestinos y policía israelí, especialmente en torno a un disputado punto de la Ciudad Vieja que es sagrado tanto por los judíos como por los musulmanes.
El miércoles por la noche, un hombre en una motocicleta disparó e hirió a Yehuda Glick delante del lugar donde se celebraba una conferencia fomentando el acceso judío al lugar, un complejo en la cima de una colina conocido por los judíos como Monte del Templo y por los musulmanes como Explanada de las Mezquitas.
El pistolero se acercó a Glick y habló con él "en hebreo con fuerte acento árabe", según Moshe Feiglin, un legislador del partido Likud. Después, el hombre disparó a quemarropa en tres ocasiones y huyó del lugar.
Glick, nacido en Estados Unidos, un conocido activista partidario de aumentar el acceso de los judíos al lugar sagrado, permanecía hospitalizado el jueves en estado grave.
El portavoz de la policía, Micky Rosenfeld, dijo que los agentes rodearon el domicilio del sospechoso en el este de Jerusalén a primera hora del jueves. Añadió que el sospechoso abrió fuego, y los policías respondieron y lo mataron. El atacante fue identificado como Moatez Higazi, un miliciano islámico liberado poco antes de prisión.
Poco después de los disparos mortales a Higazi, surgieron enfrentamientos en Abu Tor, con palestinos lanzando piedras a la policía antimotines, que respondió con balas de goma para dispersar la manifestación.
Residentes se congregaron en las azoteas, coreando cántico pro Palestina mientras la policía estableció puestos para controlar la entrada y salida del barrio.
La Explanada de las Mezquitas ha sido un punto de fricción en los últimos meses, y escenario de enfrentamientos entre palestinos y policía en las últimas semanas. En un intento de calmar las tensiones, la policía anunció un inusual cierre temporal de la zona.
Antes el jueves, la policía dijo que había adoptado una medida poco frecuente: cerrar temporalmente el acceso al lugar para calmar las tensiones.
Israel asegura que permite la libertad de oración en el lugar, pero los palestinos afirman que el gobierno aumenta de forma unilateral la zona dedicada a los fieles judíos. Los palestinos lo consideran como una colonización judía del lugar, el más sagrado del judaísmo y el tercero en el Islam, mientras que los activistas como Glick afirman que están siendo discriminados al ver limitadas sus oportunidades de orar en la colina.
Israel acusa al presidente palestino, Mahmud Abás, de incitar la reciente violencia. Abás pidió hace poco que se prohibiera el acceso a judíos al lugar e instó a los palestinos a proteger el complejo de visitantes judíos, a los que llamo "rebaño de ganado".
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dijo que aún no había oído una palabra de condena del mundo tras la incitación a la violencia de Abás.
"La comunidad internacional debe para esta hipocresía y actuar contra los incitadores", dijo Netanyahu.
El ministro de Defensa, Moshe Yaalon, repitió el jueves las acusaciones contra el líder palestino.
"El intento de asesinato de Yehuda Glick es otro paso serio en la provocación palestina contra los judíos y contra el estado de Israel", dijo Yaalon. "Cuando Abu Mazen (Abbas) propaga mentiras y veneno sobre el derecho de los judíos a rezar en su tierra el resultado es el terrorismo, como vimos ayer".
En un comunicado, la oficina de Abás no condenó los disparos a Glick pero cargó contra Israel por cerrar el volátil lugar sagrado.
"Jerusalén, incluyendo sus lugares sagrados musulmanes y cristianos, es una línea roja y tocarla es inaceptable", dijo el comunicado.
La violencia entre ambas partes alcanzó un punto de inflexión este verano después de que tres adolescentes israelíes fueran secuestrados y asesinados por palestinos en Cisjordania. Extremistas judíos respondieron secuestrando y quemando vivo a un adolescente palestino en Jerusalén, provocando disturbios violentos.
La inestabilidad continuó durante los 50 días de guerra en Gaza, provocados por el fuego de cohetes de Hamas sobre Israel.

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